martes, 21 de agosto de 2012

Ojos de quiltro

Vivo, perdón, deambulo en un hogar abierto de unos pocos sin hogar. El paisaje es gris y árido. Tierra, polvo, barro en mis uñas y mi cabello. No le rindo cuentas a nadie, mi grupo no está conformado, somos solos todos juntos. Soy un hijo bastardo más de una relación ínter-racial.

Cuando la cuidad despierta llego a mi trabajo en un rincón ignorado, soy guardián de un alma olvidada. La jornada de sol a sol no es ardua puesto que mi custodiado y yo esperamos algo o alguien que nunca llegará. 

Al atardecer ensayo el escapar de mi muerte, jugando al cadáver siento el calor del asfalto y del cielo, me hacen sentir más vivo en un lecho que parece avecinarse mañana desde ayer. Pero sigo tranquilo, vivo curado de espanto y paso el tiempo persiguiendo autos y motos que nunca alcanzaré. Me tienen respeto, y si no lo obtengo. 

Lo inicuo de nuestros instintos se desenfunda luchando por el escaso alimento que cuesta sangre y piel. Hace ya bastante tiempo dejé de sentir el hambre en el estómago, hoy se aferra a todo mi ser. Mis colmillos negros roen y mascan el polvo de los huesos que no me sacian.
La noches es gris. Se torna todo oscuro y aquí vamos otra vez. Suelo acompañar a algunos espectros que marcan su territorio con leyendas en las paredes mientras yo lo hago orinando en los árboles. Luego, doblo por la esquina, rajo el papel y meto el hocico olfateando comida. Suerte la mía que hallo algo, suerte será si me la zampo antes de que me la quiten. Y vienen los gritos, ladridos, mordidas, la sangre en los ojos, pelo entre los dientes y el círculo de la riña. 

Hay que encontrar una banca o un rincón donde el hielo no se deje caer sobre el lomo en medio de luces grises, paisajes grises. No hay puerta, no hay palacio, no hay seguros. El mundo parece refugiarse, quizás, de nosotros, con cerraduras, puertas, rejas, alarmas,cortinas, etc. De vez en cuando otra alma aparece por un costado y estrecha su mano.

Sobreviví esta noche, el sol comienza a aparecer y vuelvo a hacer custodia de un viejo que le ofrezco compañía a cambio de un pedazo de pan que me lanza y luego dice "No puedo entender que todo los días sean iguales".
¿Y cómo no lo van a ser? No existen colores. El sol, la luna, la calle, la tierra son grises.