Soltaste muchas palabras hermosas, pero nunca hablaste.
Otras, anteriores a ti, hablaron más que tú.
No dijeron nada bueno. Fueron puñaladas, caricias represivas y charchazos con sonrisas placenteras.
Tú vomitaste y con ello pintaste el hermoso paisaje. Pero nunca hablaste nada.
Ellas hablaron con palabras punzantes y con la cruda verdad. Hablaron al menos de forma sincera.
Pero tú... nunca dijiste algo. Le hablaste a este y ese, pero conmigo jamás lo hiciste.
Salud!, se agradece, a ellas.
Matatías,2012
Interesante.
ResponderBorrar