jueves, 27 de septiembre de 2012

3 Puntos en la herida

Pierna fuerte. Todo el partido salí a cortar centros, en cada puñetazo que daba me dejaba caer sobre el delantero y le daba un codazo en la nuca. En el primero, cayó al suelo y se quejó durante un minuto, pensé que no volvería a saltar. Siguió saltando conmigo todo el partido, le seguí dando codazos en el cráneo, no se rindió jamás.
Poco antes de terminar el partido, no sé de qué modo, me lesioné. El dolor en el talón era insoportable, pero seguí jugando por amor a la camiseta.

Quedaban 3 minutos y caíamos por un gol de diferencia. 
Vino el contraataque y me alisté. Antes de que la pelota llegara a los pies de aquel delantero, salí del área y se la quité dejando mi pie para darle un planchazo. La patada pasó de largó y me dio tan fuerte en la tibia que me demoré dos segundos en reaccionar.
Me preguntó cómo estaba, le dije que siguiera jugando.
Tenía el talón a punto de quebrar y la tibia sangrando, sumado a un pancorazo en el muslo desde el comienzo del partido.

Terminó todo. El 7 de nuestro equipo tuvo el empate y le dio afuera.

Nos fuimos discutiendo, algunos me culpaban, otros se culpaban así mismo.

Cuando llegué a casa, aquella mujer de la boca en llamas, con la que ya tenía una relación de tres meses, escupía fuego. Me dijo que era un hijo de puta, un maricón y que nuestra relación se acababa. Me culpaba de hacerle daño, cosa que jamás pasó por mi cabeza, pero fue así.
Discutimos tanto que pensé que estaría bien, que ella había fallado y yo también, por tanto las cosas deberían solucionarse.

Luego de un par de días, me dijo que había encontrado algo que le disgustó tanto que el fuego sería poco con lo que salía de su boca. 
Sus labios confortables no me dejaban descansar en ellos, me rechazaban. Eran como una cama de espinas.
Su mirada me esquivaba y los brazos sólo la rodeaban a ella misma. Todo eso me hizo sentirla tan lejos, a pesar de estar frente a mí. 
Sus ojos... sus ojos estaban tan tristes que eran hermosamente tristes, pero no los quería ver así. Nunca me di cuenta de cuanto brillaban ese par de ojos hasta que sus lágrimas me encandilaron.

La derrota del partido no fue nada comparado a esa sensación de que se iba, otra vez me quedaba solo, pero esta vez era diferente.
De todas las mujeres que pasaron por la habitación, ella tenía algo especial, nunca lo pude entender, nunca hallé la forma de decírselo, pero había algo que se fue con ella que hizo que todo se sintiera mal.
El mundo afuera ya no me parecía el mismo, era peor que antes. El sabor de cada día era el mismo. Todo era tan insípido. Vi florecer y extinguirse primavera de mujer. 

Volvimos a conversar luego de algunos días. Ella seguía disparando odio en cada palabra. Le pedí perdón, pero no bastó. Me dio de charchazos en lugar de caricias, indiferencia en lugar de comprensión.
Por un momento pensé en que todo estaba muerto, de que se iría y no volvería.

Antes de salir de la habitación, miré dentro de ella y vi que seguía vivo eso "especial".
En las peleas, partidos y relaciones siempre hay un protagonista y un antagonista. De mi vida, me volví el villano.

Entonces, antes de cerrar, puso tres puntos de tope en la puerta. No la dejó abierta ni la cerró, pero al menos le dio tres puntadas a la cicatriz. para que el dolor no fuera del todo agobiante.

Me quedé con la sensación de que algún día volvería a entrar por esa puerta. Hasta ese entonces me refugié escribiéndole cartas que siempre terminé con tres puntos suspensivos... eso mismo tres puntos de la cicatriz que cerró con un te amo y la esperanza de sanar.


...

martes, 21 de agosto de 2012

Ojos de quiltro

Vivo, perdón, deambulo en un hogar abierto de unos pocos sin hogar. El paisaje es gris y árido. Tierra, polvo, barro en mis uñas y mi cabello. No le rindo cuentas a nadie, mi grupo no está conformado, somos solos todos juntos. Soy un hijo bastardo más de una relación ínter-racial.

Cuando la cuidad despierta llego a mi trabajo en un rincón ignorado, soy guardián de un alma olvidada. La jornada de sol a sol no es ardua puesto que mi custodiado y yo esperamos algo o alguien que nunca llegará. 

Al atardecer ensayo el escapar de mi muerte, jugando al cadáver siento el calor del asfalto y del cielo, me hacen sentir más vivo en un lecho que parece avecinarse mañana desde ayer. Pero sigo tranquilo, vivo curado de espanto y paso el tiempo persiguiendo autos y motos que nunca alcanzaré. Me tienen respeto, y si no lo obtengo. 

Lo inicuo de nuestros instintos se desenfunda luchando por el escaso alimento que cuesta sangre y piel. Hace ya bastante tiempo dejé de sentir el hambre en el estómago, hoy se aferra a todo mi ser. Mis colmillos negros roen y mascan el polvo de los huesos que no me sacian.
La noches es gris. Se torna todo oscuro y aquí vamos otra vez. Suelo acompañar a algunos espectros que marcan su territorio con leyendas en las paredes mientras yo lo hago orinando en los árboles. Luego, doblo por la esquina, rajo el papel y meto el hocico olfateando comida. Suerte la mía que hallo algo, suerte será si me la zampo antes de que me la quiten. Y vienen los gritos, ladridos, mordidas, la sangre en los ojos, pelo entre los dientes y el círculo de la riña. 

Hay que encontrar una banca o un rincón donde el hielo no se deje caer sobre el lomo en medio de luces grises, paisajes grises. No hay puerta, no hay palacio, no hay seguros. El mundo parece refugiarse, quizás, de nosotros, con cerraduras, puertas, rejas, alarmas,cortinas, etc. De vez en cuando otra alma aparece por un costado y estrecha su mano.

Sobreviví esta noche, el sol comienza a aparecer y vuelvo a hacer custodia de un viejo que le ofrezco compañía a cambio de un pedazo de pan que me lanza y luego dice "No puedo entender que todo los días sean iguales".
¿Y cómo no lo van a ser? No existen colores. El sol, la luna, la calle, la tierra son grises.

jueves, 12 de julio de 2012

Trincheras (parte 1)



-5AM-
<<Ya, pelaos culiaos, arriba mierda. Todos listos en 15 minutos>>
El estado había quedado inconforme con el fallo dictado por el tribunal internacional donde se resolvió que el límite marítimo favorecería al país vecino del norte, así que rápidamente nos trasladaron en camiones hacia la frontera. En mi pelotón destacaban dos grandes amigos y unos cuantos conocidos: Díaz y Ramírez. Roberto Díaz era un tipo raro, anotaba siempre cosas en un pequeño cuaderno que traía consigo siempre, se levantaba cuando el sol aún no aparecía sólo para ver esa escena apocalíptica. En cambio, Carlos Ramírez era un moreno de pómulos grandes y una mirada que conversaba más que su boca, casi siempre guardaba silencio y sólo se dedicaba a observar con detalle, tenía una costumbre de comer cosas picantes.

Estábamos en medio del desierto, pero parecía estar en el sol y por la noches en plutón. En ratos libres jugábamos cartas para pasar el tiempo y conversábamos sobre qué haríamos cuando volviéramos a casa. <<Voy a pedirle matrimonio a mi mujer -Dijo Díaz- llegaré de sorpresa, de hecho será a penas vuelva, iré a comprar una sortija, y sin antes llegar a mi hogar, pasaré por su casa y le pediré que se case conmigo en un lugar apartado en el sur>>. <<¿Y tú>> Le pregunté a Ramírez. Él sólo bajó la cabeza y dijo <<Encontrar a todos vivos>>. No entendí y no quise preguntar por qué, terminé mi jugada y le pedí un cigarro a Pérez que justo pasaba por ahí. <<Los voy a matar a todos -Decía Pérez- cholos de mierda ¿Qué carajo se creen? Esta es mi tierra, mi país>>. No sé por qué, pero Ramírez se perdió en medio de todo, estaba allí sentado pero su mente en otro lugar.



Yo tenía un primo en la marina con un cargo importante, al parece capitán, no lo sé en realidad, no hablábamos mucho. Pero de la marina llegaba información firmada por mi primo anunciando que ya se habían desarrollado los primero enfrentamientos con la armada enemiga. <<¡Pelotón! -Gritó el sargento- de pie, salimos a las 1700 horas>>. Exclamé un 'maldita sea' que afligió más la cara de Díaz que la mía. Gané la partida de brisca y los correspondientes cigarros apostados, nos alistamos y salimos rumbo a no sé dónde.

Caminando por el desierto pensé en que si ellos eran como nos decían, no sería difícil ganar la guerra. El enemigo al parecer era pobre en tecnología militar, hasta me dijeron que eran tontos. Llegué al punto de pensar en verlos vestidos de verde en medio del desierto pálido, serían blanco fácil.


Díaz iba delante mío y Ramírez atrás. Llevábamos horas caminando, y el sol ya era casi naranjo. El sargento daba una charla para motivarnos cada media hora, pero en medio de un borroso calor y un suelo que fermentaba, las palabras se disolvían como el agua allí en medio de la nada. <<Oye, Núñez ¿Te queda un cigarro? -Me preguntó Opazo- Estoy algo nervioso, hay hormigas desde mi bota hasta mi pecho>> <<Tranquilo, pon atención y concéntrate>> le respondí mientras tanteaba en mi casco si quedaban, tenía la mitad de un cajetilla aún. <<¡Alto! -Dijo el sargento- descansaremos aquí un momento. Ustedes, Núñez, Opazo, vayan a conversar más allá. Quiero todo inspeccionado en un radio de 500 metros>> y así fue. Ramírez me dio sus binoculares y una palmada en la espalda. Caminamos con Opazo unos cuantos metros hasta que no veíamos al pelotón, entonces me quité el casco y saqué dos cigarros y los encendimos. Opazo me contó que tenía una pequeña de 3 años de edad y que su familia miraba de mala forma el que fuera padre tan temprano y fuera del matrimonio. Era tan joven que debía estar en casa junto a video juegos y no cargando un arma.
Recorrimos el radio que el sargento ordenó, en algún lugar de ese naranjo momento del atardecer me pareció ver la imagen de Ángela, mi chica. Me llamaba de regreso a casa junto a mi familia. Papá estaba orgulloso de su hijo, yo era el segundo de tres hermanos, el mayor ya había pasado por el servicio militar y disfrutaba de una jugosa pensión.

Volvimos con el pelotón, Opazo no dejaba de mirar una fotografía, luego la guardaba en el pecho. Díaz estaba escribiendo en su pequeño cuaderno y Ramírez leía una biblia de bolsillo. <<¿Alguna novedad?>>Preguntó el Sargento <<Negativo>> Respondí, y me dio la orden de descansar. Me senté junto a Ramírez y le ofrecí un cigarro, no aceptó, dijo que no fumaba. Le pregunté qué leía en específico y me dijo <<Sigo sin entender. Dios me dice que no debo matar, pero que debo someterme a las leyes del hombre. Entro en una contradicción>> <<Mierdas -Le dije- Tenemos que cumplir cada cosa que ordenan, hay que matar para sobrevivir. Dime ¿Qué ha hecho tu Dios que nos beneficie hoy? ¿Cura enfermedades? porque allá mueren todos los días>> Ramírez puso su mirada entre las página de la biblia y después de un breve silencio, sin mirarme, respondió <<No sé. Pero el hombre se jacta de tanta ciencia que no hay cura ni para el resfrío. Llevamos más de dos mil años de mascare y sangre en las guerras, después de cada una de ellas nos lamentamos y luego comenzamos otras porque según nosotros es la única solución. El hombre no aprende, quizás Dios sí, y prefiero mezclarme con él a que con la humanidad torpe y ciega>> Ramírez era un tipo que amaba aprender, y lo primero que aprendió fue a pensar para abrir la boca, quizás por eso era tan callado. Cerré la boca y pensé todas las respuestas y contrapreguntas posibles, pero Dios se trataba de un factor "x" que no logramos comprender dentro de la racionalidad de un adulto, ni menos abarcar en la imaginación de un niño. <<Si tu Dios existe, te sacará vivo de acá, y si yo también salgo vivo me verás entrar por la puerta de tu iglesia para decirte que entonces te creo>> Ramírez guardó otro breve silencio y lanzó <<No se trata de creerme, se trata de creer en él>> Largué una risa irónica y le dije <<Si tu Dios nos saca vivos, voy a meterme a la iglesia, jajajajaja>> Ramírez siguió leyendo y luego terminó la conversación con un <<Así será>>. Maldito fanático, pensé y me puse de pie.


<<¡Arriba! -gritó el Sargento Contreras- vamos a seguir>> de pronto otro hombre irrumpió con un <<¡Cholos culiaos!>> Un tanque enemigo estaba cerca, no nos habían visto, pero ya venía a nosotros. Me alisté y tomé mi arma, sacudí a Díaz que seguía escribiendo, el Sargento hizo señas de que guardáramos silencio y estuviéramos listos.
Del tanque bajó un soldado, se agachó y recogió una colilla de cigarro; miré a Opazo, los nervios ya dominaban su cara, sabía que nos encontrarían por dejar un pucho mal apagado, sudaba frío y trataba de tragar una pelota que traía en la garganta.

El enemigo avanzaba lentamente hacía nuestro lugar, una especie de trinchera natural, estábamos apegados al suelo esperando que el enemigo no nos viera.

lunes, 9 de julio de 2012

Tres amantes para un caballero

La amo. No puedo explicar por qué. Ella está llena de defectos.
Los recuerdos, los más antiguos, los primeros momentos que tengo en mi memoria junto a ella, son de una imagen llena de luz y vieja. Es curioso, puesto que a medida que han pasado los años, ella parece verse más joven. Su estética es su prioridad. Asesina. No le importa nadie, sólo su estética.


Hace un par de años noté que se estaba tornando gris y oscura, como si le guardara odio al sol y los colores. Su cara ya no era la misma. Me traicionó y tentó desde temprano.
Cuando vi que jugaba y torturaba no sólo a mí, también a otros hombres, quise huir de ella.


Cada año me marcho cierto tiempo con otra, ella lo sabía y también que volvería, hasta que me armé de valor para dejarla por completo.
Me fui junto a aquella que veía una o dos veces en el año, con ella tenía un amor en secreto que crecía a medida que la primera de ellas me sofocaba. Fue un año junto a ésta, estaba supuestamente decidido a quedarme a su lado, pero no pude contener la nostalgia... o quizás era la costumbre, de cualquier forma volvía junto a la oscura y gris cada cierto tiempo y de manera fugaz. Eran momentos donde la juraba mi amor eterno y mi odio a su actitud, ella no me creía del todo y me iba luego de unos días.


En ese año junto a la segunda no todo fue como lo esperaba. La conocí, no sé si tan a profundidad, pero sí bastante. Ésta parecía sufrir de una depresión crónica, lloraba todo el tiempo, incluso en primavera. Algunos me contaban que era producto de un historia de la que fue testigo hace años. Ella vestía de un solo color, un color vivo que la primera había perdido o no me recuerdo si es que en realidad lo tuvo, pero yo, aun así, amé cada suspiro de ella y lo callada que era.  Amé, en ocasiones, su estado depresivo y la acompañé en sus lágrimas constantes. Tenía un equilibrio imperfecto con la naturaleza, pero aquello me encantaba.


Existió un hombre que admiro hasta hoy. Él fue casi un secreto amante de ella, y digo casi, puesto que en sus distintas cartas que yo mismo encontré, dejó en evidencia para todos el amor que sintió por ella. Halló belleza en infinitos puntos de su cuerpo, pero que quede claro que no sentí celos. Me dediqué a buscar esos puntos y conocí algunos pocos, debido a que el tiempo se volvió mi no amigo y sinónimo de soledad, dejándome sólo encontrar unos pocos puntos.


El primer amor nunca se olvida, siempre está presente. Tuvimos algunos enredos y durante cuatro meses me volví con la gris y oscura, regresé después de ese tiempo sólo para despedirme ya que la primera de ella me reclamaba como su dueña. Desde un principio sentí que no llegaríamos lejos. Me pidió que la visitara y se lo juré, ella dijo que como cada año me esperaría.


Varias veces salí a conocer el afuera. De pequeño conocí a otra que me engatusó por ser tan delicada y fina de piel, con una esencia de ser chapada a la antigua, de épocas en que los caballeros tenían palabra de honor y las damas eran verdaderas musas donde encontrabas fuerzas. Aquella me enamoró, pero fue un enamoramiento de verano, de esos que duran dos meses. Me dije a mí mismo que volvería para buscarla cuando fuera el tiempo, y así fue. Salí en su búsqueda.


Durante una tragedia que nos azotó a mí y mi familia, mi padre corrió hacia el lugar equivocado; sentí miedo de que no volviera de la oscuridad, pero estiré mi brazo y encontró el camino correcto. Así mismo fue mi experiencia con todas ellas: cuando huí de la primera, corrí hacía el sur, en lugar de hacerlo al norte. Pero, encontré un brazo que me llevó por la senda hacia el camino correcto.


La tercera... aquella tan delicada y fina, sigue tan delicada y manteniendo la fineza con la que la conocí. Se preocupa de su imagen, pero sólo lo justo y necesario, así al menos lo creen todos. No es gris ni oscura, tampoco de un color monótono, le gusta vestirse de un gama de colores que cualquiera diría que están abigarrados, pero no, en ella combinan de forma perfecta. Recorrer cada parte de ella es agotador, pero el cansancio no es superior a mis ansias de conocerla hasta el fin. Sus senos hermosos, tesoros de pirata; es la más bella amante de un marino. Desde donde la mire, se ve preciosa. 
En mi regreso, a pesar de verla tan sólo una sola vez, me parece concerla de toda la vida.


No fue sorpresa que aquel hombre de las cartas a la cuidad de Temuco, llamado Pablo, también le escribiera a esta hermosa ciudad. Temuco, la lluvia y su eterno verde, me reclaman a ratos, le respondo que espere, que estoy cómodo y encantado con los colores y cerros de Valparaíso, pero que volveré a visitarla pronto.


Y la cuidad de Santiago, mi gris selva y enemiga del sol, mi primer amor, me reclamas con un celo bestial. Te he escrito un par de cartas y no dejaré de enviártelas, puesto que a pesar de tu hacinamiento, traición e infidelidad, te sigo amando.


Hay otras que me miran y desean, he escuchado de Puerto Varas, Puerto Montt, Chiloé, Hornopirén y Serena; con las primeras tres ya tuve un encuentro, pero quiero más de ellas y de tantas otras.


Pero... tranquila, no sé por qué, a pesar de tus tantos defectos y el mal que me haces, te amo, mi sucia cuidad. Santiago.

martes, 5 de junio de 2012

Amor y casi amor

Tocan la puerta.

Consuelo abre y Amparo entró rápidamente llorando.

Consuelo: ¿Qué te pasa, mujer?
Amparo: Pablo no ha llegado a casa. Son las 3 de la mañana y no siquiera ha llamado.
Consuelo: Tranquila. Sentémonos en la cocina.

Consuelo fue a su habitación y entre las cosas de su marido sacó una botella de vino.

Amparo: ¿Desde cuándo bebes?
Consuelo: Cuando la situación lo merita.

Consuelo enciende un cigarro, destapa la botella y sirve dos copas.

Amparo: Hace varios meses que cada fin de semana llega tarde a casa. Dice que tiene trabajo hasta tarde, pero no le creo.
Seca sus lágrimas y traga vino.
Consuelo: Bueno, quizás sea verdad.
Amparo: No lo creo... bebe más que de costumbre, nunca lo había visto así.

Consuelo sirve más vino.

Al otro lado de la cuidad estaba Carlos junto a una mujer en un hotel. Fumaban, acababan de terminar el sexo.  
Ella: Eres un animal, una bestia.
Carlos: No tienes para qué halagarme. Con ese tremendo trasero cualquiera la tendría dura como yo.
Ella: Jajaja, eres un imbécil.
Carlos: Déjame acariciarlo.
Ella: Maldito... haces lo que quieres conmigo y nunca me das nada.
Carlos: ¿Qué? Te pago las drogas y te llevo a los mejores hoteles. ¿Qué más quieres?
Ella: Siempre escribes, le das mucha importancia, pero a mí nunca me escribes nada.
Carlos: Mira, jamás escribo para alguien. Si escribiera para alguien, no lo sabría. Eso queda para poetas.
Ella: ¿Y yo no soy tu musa?
Carlos: Claro...
Ella: Dime algo, susúrrame tu mejor verso.
Carlos: Tienes el mejor cuerpo, unas piernas infinitas y un par de tetas divinas como el Olimpo.
Ella: No eres bueno.
Carlos: No soy poeta.
Ella: Has escrito cosas mejores.
Carlos: Lo sé.
Ella: ¿Entonces?
Carlos: Vístete que nos vamos.
Ella: Maldita sea, Carlos. Siempre lo mismo. Te pido un poco de cariño, algo de ternura y no sabes dármela. Te gusta mi culo y nada más. Eres un hijo de puta. Me voy, no quiero volverte a ver.
Carlos: Jajaja está bien.

Consuelo y Amparo ya bebían la segunda botella.

Consuelo: Mira, un hombre puede tener a muchas mujeres. Se acostará con todas las que pueda. Pero siempre, siempre amará a una sola.
Amparo: Eso no me consuela en nada.
Consuelo: No se trata de consolar, sólo de que lo sepas.

Tragaban más vino cuando se abrió la puerta y llegó Carlos.

Carlos: ¿Qué tal, eh? Están bebiéndose mi vino. Bueno, está bien.

Carlos le dio un ramo de flores a Consuelo, un beso corto y unas hojas sueltas. Luego se despidió de Amparo y se fue a dar una ducha, ella volvió a casa y Consuelo a la cama. Hicieron el amor, y cuando terminaron, Consuelo prendió un cigarro de marihuana mientras le daba unas bocanadas a Carlos que escribía y oficiaba de poeta en el pecho de ella.

jueves, 31 de mayo de 2012

4

La diferencia entre el sexo débil y el sexo devil no sólo está en una letra.

lunes, 28 de mayo de 2012

Qué mierda de humanidad

María es una cocinera excepcional, me invitó a comer, ya hace tiempo que no nos veíamos. Llevé un par de cervezas para cooperar con algo, ella como siempre tenía cigarros caros de esos que yo degustaba una vez al mes. Nos sentamos a almorzar y charlamos, tenía proyectos grandiosos y se le veía venir un futuro espléndido, yo por mi parte seguía atascado pensando en que moriría joven producto del hambre antes que trabajar en algo que odio.

Yo: ¿Sabes? Compré dos videojuegos bélicos... no me dejo de sorprender como sus autores ven la guerra como victorias limpias y se enorgullecen de medallas a cambio de matanzas.

La guerra siempre fue matanza para mí... pero ya está, nunca viví una en carne propia.

María: Encontré unos cuantos documentales sobre los campos de concentración nazis y comunistas... Eran horrorosos, no podría pisar esos lugares. Montaban a los judíos en trenes, ellos pensaban que iban a algún lugar cualquiera, pero no sabían su real destino. Experimentaban con ellos hasta ver donde llegaba el sufrimiento humano antes de la muerte. Los lentes de los muertos eran reciclados, el pelo de las mujeres usado como telar militar y con sus cadáveres fabricaban hasta jabones!.

María seguía hablando sobre los campos de concentración y como terminaron. Yo movía la cabeza haciendo como que la escuchaba mientras pensaba...
Encendí un cigarro y abrí una cerveza.

María: Qué terrible y macabro ¿No? menos mal que ya no existen esos lugares. 


Esa última frase me hizo aterrizar nuevamente.


Yo: ¿No? ¡Qué mierda de humanidad! No te das cuenta y vivimos en campos de concentracion. Están allí, estamos allí. Mira la periferia... nos alimentamos de desechos, experimentan con nosotros, vivo entre enfermos que no dejan de toser más que para escupir sangre desde las entrañas. Vivimos hacinados, y como no queda espacio, nos montan unos sobre los otros. Hay una comisaría a dos cuadras de mi casa ¡Una torre de vigía!. No podemos ni circular libremente sin que nos controlen. Dejaron de ser lo judíos, hoy somos los pobres, negros, delincuentes, etc... Mierda y más mierda, nos matan en completo silencio y nadie dice nada. Me obligan a trabajar para que ellos se beneficien, y lo que gano me lo quitan con necesidades que crean. Somos esclavos en un campo de concentración moderno. Trabajamos para los ricos y seguimos mendigando migajas de compasión y piedad.

María se asustó. Tartamudeé algunos gestos como queriendo disculparme. Apagué el cigarro en el plato con la comida aún ahí. Salí corriendo al baño a vomitar...

María tocó la puerta.

María: ¿Estás bien?

Me tomé otros segundos para terminar de vomitar y respondí.

Yo: Yo... no... no sé. ¿Dios lo estará? ¿O estará tomándose la cabeza al igual que yo pensando en qué mierda de humanidad ha creado?

jueves, 24 de mayo de 2012

3

La gente espera cosas de mi parte que no están en mí. No le pidan peras al olmo, así de simple, no es difícil de comprender.


Matatías,2012

miércoles, 23 de mayo de 2012

La virgen negra


Veníamos huyendo a toda prisa de la policía. Martín llevaba el volante esquivando otro vehículos, cada vez que pasábamos un semáforo en rojo gritaba <<¡¡¡Permiso!!!>> Estaba loco. No sé si era su adicción a la adrenalina o la cocaína que se metía, pero siempre conducía sin tomar en cuenta a alguien, disfrutando la velocidad y riendo a carcajadas tan grandes que le rajarían la boca en cualquier momento mientras veía a la gente que saltaba asustada haciéndose a un lado.
<<'Conchetumare', este hueón nos va a 'pitiar' antes que los pacos>> Gritó Kevin desde al asiento trasero. Martín como siempre hacía oídos sordos a todo, pero por primera vez contestó <<'Callaos', mierda>> Quedé sorprendido. Me volví a preguntarle a Kevin si traía cargada el arma <<Siempre, hueón, siempre...>> y en ese momento vi a Andy que llevaba la cabeza entre las rodillas rezaba sollozando. Me aferré a mi pistola y me encomendé a la virgen de Monserrat.
<<Dile que se calle o nos matamos>> me dijo Martín con sus ojos saltones y apretando los dientes, Kevin respondió <<Voy calla'o>>, pero se refería a Andy.

Íbamos a 90 kilómetros por hora, doblando sin freno en esquinas y dando saltos. Hace un rato estábamos a punto de dar el gran golpe. Un plan perfecto donde nos esperaban más de 900 millones en la desolada empresa de transporte de valores. Era viernes feriado, lo peor que podía pasar era que cuando ya hubiéramos escapado nos descubrieran y arrestaran por robo en lugar no habitado, una pena baja y luego a disfrutar del dinero fácil.

En la esquina de siempre nos juntamos. Kevin había conseguido unos planos de seguridad con el viejo Adolfo que trabaja en una empresa de alarmas, si nos atrapaban lo llamábamos y los daba por robados.

No sé qué fue lo que salió mal, pero en algún momento, cuando volvíamos a casa con el dinero, la policía apareció tras nosotros. Y aquí estábamos huyendo. Andy seguía rezando y besando un rosario blanco y negro.
<<Ya, 'conchetumare', aguja que me meto por el pasaje y bajamos de vuelo...>> Martín no alcanzaba a terminar la frase cuando aceleró y entramos al pasaje más angosto del barrio, pisó el freno y nos detuvimos metros más allá gracias a una roca enorme que atascó la camioneta. Abrí la puerta de una patada, Martín ya la traía abierta, Kevin pasó por encima de Andy para salir... Él seguía rezando. Salté el capó y lo tiré hacia fuera mientras los otros bajaban el botín. Salieron corriendo con dos bolsos cada uno, el último lo tomé yo y empujando a Andy le gritaba <<Corre, mierda>>.
Entonces la policía apareció por la otra esquina del pasaje. Arrancamos. Doblando por otro pasaje lancé el bolso con dinero en un patio oscuro. Seguí corriendo y 3 policías que nos perseguían gritaban <<Alto ahí, conchetumare>>.

<<Párense ahí o disparamos, mierda>> no me detuve ni para recuperar el aire que me faltaba. Estaba llegando a la cancha y doblé por el pasaje hacia la derecha, por la izquierda venía Kevin arrancando de una patrulla, traía el arma vacía. De pronto se escucharon tres tiros, una pausa y luego ya era una ráfaga de balas. La pieza musical de fondo del escape era mi agitación, los rezos entrecortados de Andy y la melodía de las rejas sonando al compás de balas tras balas, no había más ruido que ese hasta que se oyó un golpe seco y horroroso. Me volví a mirar y Kevin estaba tendido en el suelo, un policía llegó a su lado y lo remató. La noche estaba despejada, la luz de la luna era tan fuerte que a la distancia pude ver el rostro de Kevin como se apagaba respirando por última vez la tierra del barrio.

Pasaron 2 años desde esa noche. Martín había sido arrollado por la patrulla que lo seguía a él y Kevin, lo detuvieron y encarcelaron por el robo y una pena pendiente por narcotráfico más distintos asaltos de los que nosotros no teníamos idea. 

Andy se volvió músico y religioso, escribió un par de canciones donde relataba la vida cruda y los distintos asaltos. Al tiempo se entregó, cumplió condena y por buena conducta más una carta de un cura con influencias lo dejaron libre tan pronto como fue posible.

Ironías de la vida o no sé, pero hace exactamente 2 años ocurrió todo esto. 
<<Oh, Virgen de Monserrat, tú que ruegas y guardas a nosotros, los hijos bastardos, bendice y protege a quienes roban para comer y matan para sobrevivir. Ruega piedad ante Dios por quienes no conocen otro camino en la vida. Ruega por mi familia, mi ex-esposa, mi mujer y mis dos hijos. Ruega por todos quienes jadeamos en medio de las tinieblas y cargamos el peso del mundo sobre nuestro hombros, por quienes no conocen palabra más que el arma, los renegados y los pobres de fe. Ruega por todos nosotros, por mí, tu hijo, y su alma>>.

Ayer fue Kevin. Hoy soy yo mordiendo la tierra con la bala de una policía en medio del cráneo, rezando en la ante sala de mi muerte.

miércoles, 25 de abril de 2012

Tormento nocturno

Por las noches me pregunto si sobreviviré...
Luego muero o me suicido...
Y por las mañanas vuelvo a vivir.


De tarde comienza a atormentarme otra vez...
es la antesala a la muerte la que no soporto... 


hay que terminar pronto, morir rápido...


Sólo así se supera la tortura.




Matatías,2012

martes, 24 de abril de 2012

Lenguaje

Soltaste muchas palabras hermosas, pero nunca hablaste.


Otras, anteriores a ti, hablaron más que tú.
No dijeron nada bueno. Fueron puñaladas, caricias represivas y charchazos con sonrisas placenteras.


Tú vomitaste y con ello pintaste el hermoso paisaje. Pero nunca hablaste nada.


Ellas hablaron con palabras punzantes y con la cruda verdad. Hablaron al menos de forma sincera.


Pero tú... nunca dijiste algo. Le hablaste a este y ese, pero conmigo jamás lo hiciste.


Salud!, se agradece, a ellas.




Matatías,2012

miércoles, 18 de abril de 2012

Casi amanece

Botellas vacías…
La cama está desordenada (otra vez)
Hace un instante eran las 5:30 AM. El sol avisaba que venía en camino enviando sus corresponsales que se dejaban entrever en medio de nubes grises.
Silencio puso denso el aire en la habitación, había llegado poco antes de despertar.
Tenía una resaca del demonio y había olor a cigarro en el ambiente. Entre las sábanas y en la almohada había aroma de mujer.
Estaba desnudo. Entonces corrí las cortinas para divisar el sol. Era de noche.
<<MIERDA>> -dije- corrí al escritorio a encender la lámpara. La luz reveló la cama vacía. <<MIERDA, PUTA MIERDA>> exclamé apretando mis dientes y masticando la rabia.

De madrugada me encontré con una mujer en el pasillo y la invité a entrar a mi habitación. Estuvimos bebiendo, fumando y charlando hasta que no me di cuenta que estaba encima de mí moviéndose. Me apretaba con furia, como si quisiera hacerme parte de ella. Luego de eso, fumamos más y estando desnudos en la cama me abrazó y se cobijó en mi pecho. Yo acariciaba su cabello, conté cada uno de ellos hasta que perdí la cuenta y caí en el sueño.
<<LA PUTA MIERDA>> Volví a exclamar mientras me tomaba la cabeza sentado desnudo en la cama.
Encendí un cigarro y me di cuenta que los ceniceros estaban vacíos. Entré al baño y eché una meada tan larga que me dio tiempo para pensar “¿Qué son las musas? Las musas son escusas de sus escribas para hablar de amor, nadie se enamora y le escribe a una musa, pues deja de ser musa y los poemas se vuelven confidenciales y no escritos. Abundan, están ahí, pero luego se van. Son sólo musas y no tienen nada más que cumplir su función. Eso tienen en común casi todos los poetas, siempre añoran mujeres que no están y se van. En el fondo están todos malditos”. <<Bien>>-dije para mí- me mojaba la cara cuando miré el espejo y allí había escrito con labial “Te quiero. Fran”. Entonces supe su nombre y me decidí a escribir.
Me senté en el escritorio y en la maquina ya había una hoja lista que tan sólo tenía un título: Fran. Capítulo 1 y final. 

jueves, 12 de abril de 2012

Tierra y sangre

-Ok... Vamos- Dijo Hans.
Cristian lanzó un derechazo justo en su mejilla izquierda que casi lo tumba, pero se puso de frente otra vez. Lo miraba atónito mientras él se quitaba el pelo de la cara y disimulaba su reacción como si nunca hubiera recibido aquel puñetazo. Escupió y le dijo -¿Eso es todo? Pegas como maricón, con razón...- No alcanzó a terminar la frase cuando Cristian volvía con otro derechazo, pero esta vez justo en la boca de su estómago. De un momento a otro, Cristian sintió como si el aire cayera sobre todo su alrededor y sobre él mismo de un solo golpe, un golpe tan fuerte como el que había dado. Hans cayó de rodillas afirmándose el estómago. 
Maldita sea, hijo de puta!- Gritaba Cristian -¡Vas a morder la tierra y la mierda bajo mis zapatillas!-. Hans seguía abrazado a sí mismo


Era ese preciso momento en que el sol comienza a esconderse y todo se ve anaranjado en la cancha de tierra del barrio. Los dos jóvenes estaban solos en medio del campo de fútbol. Cristian puso un rodillazo en la cara de Hans que hizo que cayera de espalda, trató de acomodarse, y como si el suelo fuera su propia cama se puso en posición fetal. Recibía puntapié tras puntapié, como si se tratara de cualquier cosa menos de una ser humano. Aguantaba hasta que Cristian pareció cansarse, entonces trató de ponerse de pie nuevamente, pero él lo tomó y arrojó a un rincón de la cancha donde habían cachureos y escombros. Se azotó contra una lavadora vieja y cayó tendido en el suelo una vez más.
Cristian recogía sus fuerzas para darle otra patada cuando Hans gritó -¡Basta! ya, está bien... ahí, no más-. Tenía la cara sucia con barro formado del polvo que se levantaba y la sangre que bajaba de su nariz y salía de su boca. 
Escupió a medias una mezcla de sangre, tierra y saliva; miró a la cara de Cristian y recuperando el aire entre palabras soltó -Ok... primo... está... anocheciendo. La próxima... vez... me toca... a mí-.


Cristian lo ayudó a levantarse. Se sacudió la ropa y sonriendo con un diente menos le dijo -Vamos a casa...
Él lo cargaba y casi desesperado buscaba agua para limpiar el barro de la cara de Hans.

jueves, 22 de marzo de 2012

martes, 20 de marzo de 2012

La maldición

Te escribo cuando duermes


Cuando desnudas tu intimidad encuentro versos en cada punto de tu cuerpo


Cuando despiertas y revelas tu real belleza detrás de las caretas


Cuando te despides y lloro sobre el papel, nunca frente a ti


Y escribo cuando ya no estás, 
como si cada carta fuera un boleto
para que vuelvas como las olas del mar


Fumo y escribo. Maldito estoy.


Matatiah,2012

Desde que te fuiste

Y desde que te fuiste volví a usar el papel en lugar de tu piel


Apoyado en el escritorio o la banca, no más en tu cuerpo


Las fuentes volvieron a ser mis vicios, de ellos succiono la analogía de tus virtudes, tu hermosura y locura al borde del precipicio


Palabras, de mi boca a tu oído, ahora de mi tinta al pliego




Desde que te fuiste no hallo más placer que el fumar y escribir... describir.


A kilómetros, dos horas... juegas y manejas hombres
Yo fumo
Te prometes pasar la página
Te juro seguir escribiendo
desde que los árboles sienten vergüenza, se visten, disfrutan y luego se suicidan


La noche abriga
Los gatos merodean, unos cantan y otros deambulan en busca del mañana


Allá afuera la luna coquetea excitando al mar
Yo me ajusto la camisa esperando respuesta al monólogo...


Un vaso de agua no calma
Trago cerveza... Analgésico o detonante de las ansiedad, da igual...
Fumo y escribo...
Te da igual


La sastre de un escritor noctámbulo
Nostalgia y caricias harapientas
Desde que te fuiste me calza el traje


Y fumo... escribo...


Y escribo para explicarme que el retorno no es opción,
y que hallo en tu ausencia la mejor inspiración




Matatiah,2012

miércoles, 14 de marzo de 2012

Ceniceros

Es curioso, raro, irónico y hasta agradable.
Un cigarro, los cigarros...
Largos y pequeños cilindros, ardientes y seductores
Obsesivos, obscenos...


Los excito para que se enciendan
Les doy una bocanada fuerte 
Con el alma para azotar el placer
Luego los miro para saber si están listos para recibirme


Me besan dejando su esencia en mi boca
Humo, una y otra vez...
Oprimiendo mis pulmones


Son amantes que te besan a cada momento
Te acompañan cuando estás solo
bajo el paño oscuro con cenizas repartidas
distantes unas de las otras


El exceso es malo
Cáncer está sentado en la banca de enfrente


Y como acabando,
como eyaculando,
desparramando el semen donde sea,
Termino por subirme los pantalones apagando la colilla
que se queda y se pierde
se arroja al olvido
como condones usados


Placer adictivo, deleite engatusador
Fuego en mi garganta


Enciendo otro y vuelvo a hacer el amor


Alquitrán queda, humo se va...
El humo se va... se va..
Te vas.


Matatiah,2012, V.

viernes, 17 de febrero de 2012

La Resaca de la discusión (Después de Áltero Ego)

Me miraba en el espejo como esperando a que mi reflejo me diera respuestas concretas y efectivas a cada problema.

Sentí rabia conmigo mismo por no contestarme, me afeité y corté el cabello para no reconocerme por un tiempo.

Me sentí como alguien que compra algo y se frustra y arrepiente al tenerlo.

Matatiah,2012

jueves, 16 de febrero de 2012

Mi Maldito Álter Ego

En algún momento pensé en revertir el sentimiento de culpa para ver si su mente era débil y poder hacerle creer que ella tenía que pedir perdón y remediar todo.
No fue tan así. De alguna manera, terminé ofreciéndoles mis disculpas por mi error.
Había un hilo de confianza que se estaba tejiendo para ser una fuerte soga que sostuviera la relación, pero se cortó... o la corté.


Me gritaba con rabia en sus ojos. Su boca escupía orgullo en mi cara, me limpié al principio, pero con más fuerza volvía a hacerlo. Su cabello peinado por el viento comenzó a tornarse rígido a medida que su facciones se estiraban y contraían con una fuerza brutal.
No me di cuenta cuando me encogí y luego ya tomaba otra posición. Mi dura careta la cambié por una más blanda.
Dije sí a todo, nunca utilicé un pero, y argumenté cada respuesta con un <<Tienes razón>> o <<Está bien, es verdad>>.
Me callé, quizás pensó que me volví frívolo, pero no. Así que rebatió mi actitud preguntándome qué haría en su posición.


Pensé algo... pero... no lo dije.


Le di la razón.


Entonces, me despidió entre lágrimas de ira. Me regaló un te quiero que no sentí que siquiera atravezara mi piel. Por fuera puso cara de que era sincero, pero me volví tan impenetrable en señal de orgullo. Ella estaba tratando de adornar con bellas flores la lápida para no recordar que significa aquello, como acostumbra a hacerlo todo el mundo.


La calle estaba sola y yo había vuelto para robustecer el vacío en ese espacio, mi propio espacio.
Encendí un cigarro y estando solo solté entre el humo el <<Te amo>> que debí haber dicho para luego luchar por ella.


Entonces recordé aquello que pasaba por mi cabeza, aquello que me susurraba desde el interior mientras ella parecía un perro que ladraba culpándome. Pude haberle pedido que no se valla, que todo está bien y que sería todo distinto, pero hay ciertas cualidades que forman mi álter ego. No es tu culpa, ni la mía, solamente es así.


"El sufrimiento no hace buenos escritores. Es el intento de escapar del sufrimiento lo que crea grandes escritores: te sientes tan bien que haces que los otros lectores se sientan bien" -Ch.B.




-Matatiah,2012




*Solté una sonrisa cuando acabé de escribir, luego pensé en si en verdad soy yo o mi álter ego me está devorando. Cómo sea, sentí un poco de miedo... 

martes, 7 de febrero de 2012

Despabila!

-Hola –Me dijo ella- ¿Esperas a alguien?
Despabilé y la miré.
-Estaba pensando, no sé.
-¿Qué cosas puede pensar alguien tan hermoso cómo tú?
Respondí su alago con una caricia.
-En que la gente va y viene, se va. El amor puede quedar, sólo el amor puede detener a la gente, sólo el amor puede construir un hogar, solamente el amor te puede detener junto a mí.
Me besó suavemente y me regaló un te quiero.
-Qué hermosos pensamientos, nos vemos pronto.

domingo, 15 de enero de 2012


Tú, amiga, amante

De labios furiosos y lengua de fuego que quema mi ser

De ojos que son el fondo del universo y que brillan como las esquirlas en él mismo

De mirada siniestra, provocadora y que habla en el lenguaje del silencio

De cabello peinado por el viento

De piel y cuerdas vocales suaves como el terciopelo,

firmes como la soga que ahorca mi suicidio

y delicadas como tus manos, tan frágiles como la copa de vino que sostengo

Tú, amor, compañera, confidente…

Deambulo borracho de placer en la curvatura de tu espalda,

Yo Camino al hades, camino entre el cielo y el infierno

Descanso en el valle de tu vientre contemplando tu hermosa y desconocida intimidad

Paso obligado el monte de venus para llegar a la carretera larga e infinita de tus piernas

Tú, niña, joven, mujer…

Haces falta cuando estás presente y por eso te escribo en tu ausencia.

Matatiah,2012