miércoles, 30 de noviembre de 2011

Secuelas

Acá corta el filo de la oscura soledad.


Alma va a escaparse, algo la jala.


Ansiedad merodea en medio del silencio nocturno.


Sueños mutaron en pesadillas, beben recuerdos.


Miedo vigila tras sombra punzante.


Cielo abandona, tinieblas se cuelan bajo pies.


Desquicio susurra al oído y fobias acarician.


Demonios esperan el momento que ojos se cierren para 

ayudar a escapar.


Fe agoniza, nervios doman.



Matatiah,2011

domingo, 27 de noviembre de 2011

Morbo (Pt.2)

Me senté en el césped de la avenida del viento y recordé que ese mismo verano ya había vivido algo parecido.

En el mismo trabajo y durante el mismo periodo que me visitó "ella", Poly estaba en la ciudad y se puso en contacto conmigo.

Me dijo que quería verme. Nos pusimos de acuerdo para que viniera a mi casa. Luego se marcharía a la ciudad del sol, donde vive.
Mi historia con Poly es similar a un vaivén, donde nos reencontramos y reconocemos cada cierto tiempo. A veces meses, casi años. Le parezco conocido de toda la vida, y yo amarla del mismo tiempo, pero para mí era una desconocida. A Poly no la conocía realmente como era, de qué manera pensaba ni cuáles eran sus gustos.

Nos encontramos en el metro cercano a mi hogar. Ella vestía como una mujer madura. Las comparaciones son odiosas pero "ella" era una joven provocativa y Poly parecía más bien una mujer hecha y consagrada como tal, o al menos eso aparentaba. Sus labios de un rojo tinto, pero intensos como llamas. Su pelo largo rimaba con su cara delgada y angosta figura. Su trasero no era enorme pero estaba en prefecta proporción a su medida.

La invité a descansar a mi hogar. Mi padre estaba fuera de la ciudad trabajando y mi madre y mis hermanas estaban en la ciudad del agua. Su voz de infante me derretía por dentro, como queriendo tenerla para mí ahora ya. Conversamos en mi cama, acostado el uno al lado del otro. No sé en qué momento pero de pronto me subí encima de ella. No era una posición sexual, mas bien de juego. Le robé un beso que me respondió y comenzamos a intimidar.

Lo que más me gustaba de Poly era su perfecto trasero el cual tomé con ambas manos y con todas mis fuerzas. Me quitó la polera y yo hice lo mismo con ella. Me sentía un animal. Nos revolcamos en mi cama, de aquí para allá. Su sostén estaba colgado en el pomo de mi puerta y el resto de las ropas no sé donde. Me comenzó a masturbar y yo con un instinto que no podía sostener la quise hacer mía, ella se negó pero seguimos intimando.

Poly pololeaba desde hace algún tiempo con un tipo de su ciudad. De él no sabía más que tenía pinta de flayte, pero no era tan feo. Llevaban algunos pocos meses de comenzar la relación oficial y yo lo sabía, pero después de tantos años enamorados de Poly y que nunca haya tenido alguna chance con ella no iba a desperdiciar la oportunidad.

Anocheció y no lo noté hasta que sonó la puerta. Salté a un costado y me subí los pantalones tan rápido como pude. Poly se colocó su polera, pero sin sostenes. Mi padre había llegado de imprevisto. Se paró fuera de mi habitación y no dijo nada, luego siguió hasta la suya. Después regresó y comenzó a cocinar. En ese momento que iba a su pieza me levanté de un zarpazo y le aventé sus sostenes a Poly. Se peinó rápidamente. Yo sólo la observé hipnotizado ese cabello libre que se dejó caer sobre sus hombros delgados, tal cual cascada virgen. Era ver un ángel. Claro que disimulaba si divinidad con maquillajes, ropa y peinados. Cosas de mujeres.

La presenté a mi padre y él saludo, al instante la fui a dejar al metro. Camino a la estación, en la primera cuadra, no decíamos nada, ambos estábamos silenciosos. Yo no sabía que pasaba por la cabeza de Poly, a mí me comían los nervios, hasta que soltó una sonrisa que divisé tras el pelo que le cubría parte de la cara. Yo también sonreí, pero fui más allá y se me escapó una pequeña carcajada. Poly, como contaminada de mi carcajada, también soltó una y entonces ambos nos largamos a reír hasta llegar a la estación.
- ¿Vas a estar bien? -Le pregunté- Son las 9 y dijiste que tu bus salía a las 8. ¿No tendrás problemas?
- No, estaré bien, no te preocupes. De todas formas me van a retar, pero eso no importa.
- Me gustaría volver a verte, ojalá más seguido.
- Cada vez que venga a la capital te lo diré para que nos encontremos, ¿Te parece? Estoy viniendo seguido por varios asuntos.
- Me gusta la idea.

Entonces entré en un gran dilema. Después de revolcarnos toda la tarde ¿Cómo me despido de ella?. Solución?, que ella lo haga. Así que se acercó y me besó en la mejilla, sonrió y se marchó. No lo quité la vista hasta que subió las escalaras y se perdió entre los escalones. Luego salí de la estación y miré hacía el puente y allí estaba ella, me despidió agitando la mano. Yo caminé de espaldas para no perderla de vista, hasta que llegó el tren y se fue.



No la vi ni supe de ella hasta 2 años más tarde. Yo le tomé cierto gusto al morbo.



Morbo: Tendencia obsesiva hacia lo prohibido. 

Morbo (Pt.1)

El sol no tiene compasión en verano, castiga a trabajadores como un azote constante del que no se puede escapar hasta que comienza a esconderse y la jornada laboral ya ha terminado. Yo trabajaba cerca del centro de la ciudad, donde transitan autos y micros congestionando las calles y aumentan el estrés.

Había conseguido el empleo para sólo trabajar durante el periodo de vacaciones. Aún me quedaban 2 años para terminar la enseñanza media. Durante el fin de año escolar pasado había conocido a una compañera con la que no interactuaba por distintos motivos. Entre los cuáles era porque nos llevábamos pésimo, al parece por temperamentos y carácteres muy distintos. Claro que el mío era el peor. Pero conversábamos algo por el internet y parecía crecer algún tipo de lazo de amistad.

Después de la jornada laboral, me bañaba y volvía lo más rápido posible a casa. No sabía que trabajo en algún idioma quería decir castigo pero lo presentía en mi interior. Era como leer un mensaje subliminal con el subconsciente.
Soportar el calor del sol de verano más el asfalto fermentando y aumentando la temperatura sumado a estar bajo un techo que parecía subir al doble la temperatura era un castigo que me llevaba a reflexionar que la vida es mierda porque la hemos diseñado de ese modo. Mierda, y mi padre que soportaba esto desde los 15 años y sin parar para vacaciones.
Por internet conversaba con "ella" de distintas cosas y como sin querer comenzamos un juego morboso. Lo que hacía por poder ganar dinero era bastante cansador y "ella" me prometió ir a visitarme en el horario de almuerzo, como para alivianar el paso de los días. El lunes, cuando comenzaba la tortura, no apareció y no supe qué fue de "ella" hasta el siguiente lunes donde sí llegó a la esquina más fresca del barrio donde yo trabajaba.

Ahí venía, cruzando la esquina, con su figura sensual parecía ella detener el tráfico y no el semáforo en rojo. Vestía una falda que dejaba ver demasiado sus piernas, esas piernas macizas que tanto me excitaban. Una polera que dejaba al descubierto sus hombros, unos hombros blancos y seductores, y su busto de alguna manera estaba más pronunciado de lo que era.
No recuerdo que conversamos, sólo sé que cuando se despidió con un beso en la mejilla, y por cosas de ese juego morboso, cuando ya iba cruzando la calle le dije: <<De esa manera no se despiden los amantes>>. Ella me miró sin dar la vuelta y sonrió entre nerviosa y sexymente.



La vuelta a clases producía ansiedad. Los estudios pasaban a segundo plano cuando había una mujer de por medio. El primer día nos reencontramos y nos saludamos amistosamente, había algo distinto en el aire o el ambiente. Luego, después de clases, nos fuimos al parque y con el pasar del tiempo nos fuimos quedando solos, el resto se había ido por hacerse tarde.

Eran cerca de las 6 de la tarde y el cielo comenzaba a anaranjar. Sus ojos eran de un verdadero color miel, tal cual se ve cuando la atraviesan los rayos del astro. Estaba sentada frente a mí con la mirada atrapada en mi boca, como leyendo cada palabra. Lo noté. Entonces me acerqué y con intención de robarle un beso me lo negó, me esquivó, dijo que no podía fallarle a su pololo. Seguí conversando de cualquier otro tema sin relevancia, y en un momento de esos que estaba con la mirada fija en mi boca me tomó por la nuca, me acercó a ella y me besó. No supe como reaccionar después de la negativa que había tenido así que hice como si no hubiera pasado nada y seguí conversando.

No me di cuenta cuando la rodeaba con mis brazos y estaba tan cómodo en alguna complicada posición tan cerca de ella. Los dos sentado en el pasto del parque.
La acompañé al paradero y le dije:
- Dame un día, ¡sólo uno! Tú y yo, nadie más.
- No lo sé, es complicado, pero voy a hacer lo que más pueda.
- Es sólo un día, por ese día olvídate que estás comprometida y sé mía.
- Te lo diré cuando pueda y esté lista.
- Quítate esas ansias que tienes por mí y yo por ti.
Nos despedimos y regresé tranquilo a casa.

Al siguiente día me envió un mensaje al celular, estando sentada atrás mío en clases, diciendo: "Hoy es el día...". Me bastó sólo eso para entender todo y motivarme, pero no tenía nada planeado. Pensaba en tenerle alguna velada romántica pero no me dio tiempo.
Salimos de clases, despistando a todos, y nos fuimos a mi hogar. Mi padre y madre estaban en casa. Almorzamos todos juntos y al rato ellos fueron al centro a realizar algún trámite y luego recoger a mi hermana al colegio. Yo haría lo propio con mi otra hermana.

Entonces, estando en mi pieza, volvimos a lo nuestro y a aprovechar al máximo hasta la última gota de tiempo e intimidad.
Mi cama era un ring donde nos satisfacíamos con rabia. 
De pronto ella se acostó, yo abrí sus piernas y me coloqué sobre ella, besándola y teniendo sexo con ropa. Se excitó y lo noté porque me comenzó a acariciar la entrepierna yo hice lo propio con ella y me di cuenta de que estaba mojada. Me bajó el cierre del pantalón y en la misma posición me comenzó a masturbar mientras yo le levantaba la polera y besaba sus senos y luego los soplaba. Le quité el sostén y levanté su falda para tomarla por el trasero. ¡Qué trasero! Enorme y ancho, era de ensueño, blanco pero no pálido, era del mismo tono de su piel. Una y otra vez me sentía depravado, pero no sé qué tanto porque yo sólo quería tocar sus piernas y acariciarlas. Su cara de placer me indicaba algo tan obvio que de todas maneras pregunté:

- ¿Quieres hacerlo?
- Si, por favor.

No volví a preguntar más, me bajé el pantalón hasta las rodillas y en la misma posición se lo metí. Estaba caliente por dentro, más que otras mujeres, pensé que me derretiría. Aquel era el verdadero manjar de los dioses.

Follamos largo rato, en distintas posiciones y con una confianza que ninguna otra mujer me había entregado, hasta que nos fuimos juntos, pero yo acabé fuera de ella. Corrí al baño apretándome y boté todo en la taza del baño. Me lavé y volví a la habitación. Ella se estaba vistiendo.

Eran las 5 de la tarde. ¡Mierda! tenía que recoger a mi hermana a las 4 y media. Corrí buscarla y no tuve mayores problemas. Volvimos a casa y a "ella" la encaminé a su hogar. Se fue con una sonrisa y yo me quedé con la mía.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Todo y nada

Ella buscaba amor, yo se lo ofrecí


Después quiso tiempo y espacio, yo se los ofrecí a mi lado


Luego le pregunté qué necesitaba, me dijo que nada...






Le di nada y la perdí.






Matatiah,2011

sábado, 19 de noviembre de 2011

Mujeres

Algunas de ellas tienen sonrisas atascadas, grandes, inertes que se asoman como floreciendo. También tienen miradas sexys, inocentes, perdidas, desafiantes, etc. 
Otras me seducen son sus piernas largas y firmes que comienzan con muslos macizos y terminan con pantorrillas moldeadas cada mañana.


Unas de ellas son interesantes por lo que piensan y dicen. Otras tienen voces de terciopelo, y otras juegan con el viento y su pelo.


Son todas distintas, ninguna es igual a otra, y por eso no me gusta una sola.


Yo quiero indagar y husmear en su profundidad. Roer en sus intimidades más ocultas, aquellas que sólo dejan ver con la oscuridad.


Cada una de ellas es como un brebaje, más fuertes, más suaves, más dulces, con más cuerpo, etc. Pero yo quiero probar todos esos brebajes, y en lo posible emborracharme de la esencia del sexo femenino.


Matatiah,2011

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Depresiones patéticas

La gente suele deprimirse, y es normal, yo también lo hago.


Pero de ahí a gritarle al mundo que tiene depresión y de alguna manera rogar para que les entreguen compasión me parece patético.


Yo aprendí a plasmar la depresión en mis textos y luego a fumarla, y créanme que es más factible que lo que hace erróneamente la mayoría llorando y mendigando atención al mundo.




Matatiah,2011

lunes, 14 de noviembre de 2011

Que será peor?

No sé que será peor por las noches...






Desvelarme pensándote


o


Soñarte hasta el despertar.

martes, 8 de noviembre de 2011

N.N.

Te escribiría algo, pero te conozco tan poco que quiero hacer las cosas correctamente e irnos paso a paso.

Aunque a veces me gustaría correr!.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Tolerancia

Somos tolerantes...
Toleramos el Homosexualismo y a las "razas".

No así al evangélico, islam, peruano, argentino, gringo.

jueves, 3 de noviembre de 2011

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Nadie es tonto en esta vida...


Algunos sólo son inteligentes y otros son sabios.