Levantarnos después de caernos en el asfalto, nos mimetiza y mese el caos con su encanto en la melodía de su canto, de tanto en tanto la tristeza se traduce en odio y trae consigo el cansancio poniendo el mundo sobre tus hombros,
entorno a todo, todo me sabe amargo, un trago largo del veneno que conllevo en las venas y el martillo del dios del trueno hace que en esta habitación nos llueva sobremojado, cuando me siento agotado de estar atado con lo que no quiero a mi lado... Lo cargamos, pero lo detestamos, es constante y es pesado...
Porrasos que duelen, van y vienen, tienen su final, pero el transcurso no nos convences ni menos nos conmueve...
Sigo viviendo en solitario, acompañado pa entenderlo, traigo en el bolsillo un diccionario, y es que el error inerte fue siempre de la carne y huesos, pecamos por el solo hecho de ser simple seres humanos...
Quiero encontrar las alas de ese ángel olvidado, pa ver si me elevo y alivianamos este tramo entre el cielo y la muerte de la cual arrancamos, dando vueltas en un circulo sin freno, nos atrapamos y se sienten ahogados entre los demás desesperados.
A tu reloj de arena, cuantos granos hoy le quedan? despiertan de un disparo pa que dentro del desierto en la noche no se duerman arriba de las dunas, si es que no le quedan dudas, no existe la verdad como totalmente pura, es culpa de los curas que nos confundan con su falsa escritura, Dios no es ambicioso y no necesita una iglesia de oro y de tan inmensa altura, es la dura aunque les duela, falsos profetas son políticos y molestan como el mas grande dolor de muela, ya lo sabia mi abuela, el huinca no respeta y de todo se adueña aunque no le corresponda reparte la torta y la parte mas corta siempre el pobre le toca.
Y como quieren que me sienta?
Si estoy cansado de que nos mientan a mi y a mi cenicienta que no me ayuda con las búsqueda de la calma tras la tormenta, nos atacan con drogas, terrorismo y mentiras violentas. Hoy ya no se si podre dormir cuando las fuerzas de estos brazos enflaquezcan, si no tengo bastón que me sostenga ni barreras que me detengan.
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